lunes, 24 de diciembre de 2012

Wito en el muro



La nausea se hace, nace, aparece o se presenta. Se había hecho sociable, no para siempre, nada nunca podía ser siempre en el universo de Wito, había evento, llegaba lúdico Baco al vientre para la danza. Si algo había esfumado durante el par previo de años era el ansia, lo que llegaba era bueno, si no llegara otro vendría. El horizonte era el día, los finales mórficos, la vida prórroga. Ni se crea, ni se esfuma, la energía fluctúa. La Navidad no le llegó, ya no, sin rebeldía ni resignado, no era motivo, ni celebraba, que pasara, como una mili, nada que aprender, nada que guardar.

El sol le esperó amanecido, cálido invierno, paseo, mercado, se rebuscaba en el ánimo, se sabía sombra de nube que emigra, de la que no descarga y ama la brisa. Y siempre está ahí, le acecha el mensaje, una constante, por eso observa, Wito no aguarda, su óculo busca y no se sacia, lo hará el día fin. De soslayo a su izquierda le esperaba, búscame difuso, me borrará el tiempo y los escapes, mi dueño no tuvo a bien respetar la condición del muro de mi sustento, parroquiano rotuliano, hazlo bien, mal no lo hagas, y así sermón ahorrarás, paradoja que algo queda, dictando mal buen consejo. Y se rompió sutil línea entre perdido y resuelto, se sonrió sin espejo y fácil le fue sentir a Wito de indagar en sus bondades, no existe la Navidad.



Luis Cardo

jueves, 20 de diciembre de 2012

Witology I



Un brindis al sol, chapeau mon ami, vestía negro mas el día era cítrico, de ácido sarcasmo y dulce sensación, si a los días bautizaran, Plácido en la pila. Paseaba con erguida perspectiva, ya no atendía pues a la senda cleoptera de los días caminados. Epidural, no había dolor en sus tránsitos y manejaba el músculo. Hizo gestión, erró en la cita, erró en el día, erró en el mes, pareciera que los calendarios hubieran sublimado. Observó a la limpiadora, al barman mandarín, carro de la compra, visita ambulatoria, libre el taxi, parada de autobús. Fijó atención al del pitillo, correa, chucho y gorra.

Pensó en rutinas ajenas y pensó en propias, se supo afortunado por vivir casi por fin en el modo de su ser, mas faltarale mecenas para despejar sus horas, anotó el fruto buscado sin el abrigo de anhelos. En otro tiempo entregose a rastreo de eruditos, y de tan lejos mirar fue modelando el encuentro, tan cercano, tan palpable. Todo pensamiento le esbozaba dulce el gesto, llegando incluso a reír como si fuera chalado. Y entonces se dio el evento tras penetrar callejuela por evitar avenidas, junto a un plátano asomó con su ropaje vetusto, las barbas no le ocultaban, la chispa le delataba, y supo de su querer de davincis hasta que su tiempo acabe. Y si a canes paseara, que un día sea por malva y otro por verde vereda.



Luis Cardo

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Wito rey del glam



Llegaba tarde, no, no llegaba, se comió los márgenes mas no era de necesidad manejarse acelerado, siempre hacía uso de saeta sin crono con precisión de alpino helvético. Atravesó las charcas anhelantes de semilla sin obviar saludo a garzas a siniestra y al alba levante. Sonrió a los ánsares sobrevivientes de sábados sin veda y atravesó la dehesa imaginándola siglo atrás surcada por tiros de carreta. Penetró sin placer la urbe de nidos de cemento buscando entre encofrados aromas de caducos y perennes, mas no atendió por la prisa al despertar de estorninos.

Se mostraba agradecido por el día regalado, tan solo por el presente que suponía en esencia, no esperando en él bondad ni rutinario mal fario. Sintiose pétalo sacudiéndose el rocío y se acomodó al adviento del ocaso de su letargo de ánimo, sonrisa ha vuelto y admite el tacto. La base es importante, pero sin la pestaña… ya sintió paseo al deambular, apuntando hacia el azul, regresando desde el gris. Hizo búsqueda en los bits como crónico en receta y, sostenido en remisoles, Wito rebuscó en su ajuar la corona soberana, no se quedó en los setenta, pero hasta que a santa acompañe, si con Bowie y con T.Rex.


Luis Cardo

martes, 18 de diciembre de 2012

Wito y el escarabajo azul


Abrió un ojo al despertar, el otro permanecía pegado, dió buen día a su migraña y permaneció unos minutos en la inercia de lo inerte, se preguntó quién, dónde y qué, ya ubicado en órbita se incorporó despacio y desganado, estiró sus contracturas, claqueteó y se puso en pie, miró a las nubes por la ventana buscando el hueco azul que no encontró ni esperaba. Café y galletas, hoy no me afeito, cuchilla vieja, caro el repuesto, sucio el desánimo. Vaqueros rotos, abrigo, gorra de invierno, guantes de cuero, bota campera aunque asfalto.
 
Bajó despacio por la escalera, no hay trote ni hay entusiasmo, salió a la calle, seis grados, giró a la izquierda, no hubo llegado a la esquina y se agachó al verlo, ventaja de cabizbajo óculo infante, entre excremento canino, lata aplastada y propaganda de Alcampo se llega andando. Había dejado de caminar como quien petrifica al sentirse observado, pareciera que hubiera girado su cuello y cruzara con Wito una mirada, primero pánico, cómplice instante. Se sonrieron, lo sé, quizás no hubo mueca, sí en Wito mas no en su amigo, y tras un guiño ambos partieron hacia su día, tan igual y tan distinto.
 



Luis Cardo

viernes, 7 de diciembre de 2012

Epitafio y sigue



Ya no, eso quedó en otro tiempo, mas tanto quedó en otro tiempo, ya sé, no sabéis que digo, tampoco lo explicaré. Reconozco ser de los que desconciertan, en el fondo la cualidad de rarito siempre ha alimentado mi narcisismo, no os rasguéis vestidura que de espejos vive el ego.
Antes de continuar será de noble advertir que de todos los posteos el que ahora aquí comienza será el de menor interés, pues en este no haré más que hablar un rato de mí, alimentando bostezos.
En algún otro retal de este blog que aquí hoy suspendo, ya comenté el porqué de haber parido este evento, que no invento, un día me desperté y los grillos de la jaula me empujaron al papel. Nada fue nunca y nada será consecuencia de un plan previo, acabé entendiendo un día que mi acción desde los tacos es como bola arrojada a ruleta de emociones, la echo y estoy al tanto del tintineo y del salto, la suerte de “subeybajas”, mas cuando aloja ya en cifra perdió todo el interés, se ganara o se perdiera ya no sustenta pasión.
Alguna perla leísteis, si no os venció aburrimiento y superasteis el titulo o párrafo introductorio, sobre el concepto que tengo de la vida que nos lleva como tránsito entre orillas, de aparecer a desaparecer, desde la nada a la nada, más atendiendo al maestro, entre la nada y la nada no es la nada lo que habita, si no todo, y así lo hecho resultará insignificante, mas habrá siempre que hacerlo. Que catástrofe tener que perder todos los días seis u ocho horas durmiendo.
Así transcurre mi vida, un caldo de espesa sustancia en la que entran y salen a modo de nabo y garreta millón y mil un condimentos. A base de ir picando me voy convirtiendo en suerte de enciclopedia en la que cada entrada no pasa de su primera línea de definición, rey del picoteo, aprendiz de mucho y en nada maestro.
No sé si era bueno o malo lo que salió de mi tecla, lo que fui pariendo a hachazos, sin plan y sin corrección, a bote pronto, puerta gayola, pasto de inquieto. Como todo lo que hago sé lo que fue para mí, al tiempo bueno que malo, igual sublime que horrible, ingenios y chaladuras, digno de elogio y cachete. Así es todo lo que hago, una gloriosa cagada o pestilente obra maestra. Pensé en ocasiones que me exijo mucho, mas en otras me dio risa por pensarlo.
Cierto fue que estuve a gusto mucho más que de costumbre durante estos dos mesecitos leyendo mi ruido cerebro, a mi me sonaba bien aun sin saber bien la cuerda, no desacompasaba el percutido y me antojaba brisa el viento.
El caso es que no llegué, tampoco lo pretendía, pero me fui percatando que no me llegaba eco, si mucho elogio mas confieso que siempre desconfié del halago por ser de defensivo instinto en repudiar al que adula. Defectitos, defectitos, taras todos cultivamos, algunos con mas orgullo y otros siempre auditando.
En fin y resumiendo, que hoy he sentido la bola reposada en su casilla y la ruleta parando, dejó de tintinear esta vez porque al impulso del que suscribe dispuesto no le llegó ni una suerte de comentado alimento y así mi ruido sonando seguirá en cualquier formato y así otro granito picando que ancha es Castilla, y no sé si seré pavo pero seguro que el nuevo caldo nunca será de gallina.
Me voy, que estoy reciclando el progreso en estanterías de colores, como la vida.
Luis Cardo
PD: y por si alguno se hubiera preguntado porque todo empezó en “la”, la respuesta era sencilla…

martes, 4 de diciembre de 2012

La exégesis apocalíptica

 
Ayer tenía clara la suerte de escupitajos que me apetecía arrojar, proyectaba el brindis de Nochevieja como homenaje al pasado pasado (no es errata) “brindo por lo vivido, brindo por lo servido, brindo por lo bailado, adiós y gracias” beber y reventar la última copa contra el asfalto, espalda al dosmiltrece, “querido año, tu comienza que yo no te recibo, ahí te pudras con nosotros”.
 
No miro cifra, dato ni postura, no veo primas ni ibors, ignoro al Nasdaq y al Ibex, al pairo los presupuestos, revalorizaciones, iprems, ipeces o medidas fiscales, ni papa sobre tendencias, brotes o previsiones, ni observancia de incentivo, políticas, planes y coyunturas. Solo observo a mi intuición, la que no siempre acierta, no siempre falla. Te irá bien o te ira mal, me irá mal o me irá bien, en hoyo hundidos o en hoyo asomados pero canutas apuntan y el fondo del pozo sigue oscuro.
 
Pensaba en el brindis de Nochevieja de 1935 en la vieja España “feliz año negro”, en la Nochevieja de 1938 en Polonia “feliz año gueto”, en la Nochevieja de 1928 en los Iuesei “feliz año crack”…
 
No esperemos al blanco equino por horizonte, ya vive en nos, es nuestro dueño, cabalgado por el jinete de la victoria “Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer.” Blanco es el capital, botines calza el jinete.
 
El rojo acompaña, “Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada.” Ya mutado en postmoderno, no viste armado ni su jinete porta necesariamente espada, vistiose de mercado y de consumo, de petrolera, de bit o antidisturbio, de cruzada y de misil, de vertido, de cohecho y de patera, de corrupción y de esclavos, de narcos y de desahucios, la guerra nos atrapó en un Matrix sin cabina.  
 
Ya habita ha tiempo en nosotros, mas nunca quisimos saber de Calcultas ni Malawis “He aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino.” Se ha mudado a vecindario de barrio medio mas no abandona suburbio. A los muros de palacio no se acerca, sabe quien monta y sabe de amo.
 
“Miré, y he aquí un caballo amarillo y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.” La pelona es nuestra esencia, no hicimos repudio a la mala muerte y así en cada Jeckill habitó un Vlad.
 
Milenaristas, apocalípticos, catastrofistas, el apocalipsis no vendrá ¿no veis donde habitamos y quien fustiga el galope?
 
Desde el ancestro al presente, desde la nada hasta el todo, desde la rueda al Apolo, hemos cabalgado ufanos con los pendones asidos por brazos armados de masiva destrucción, sí, estas sí se encuentran, mira a tu alrededor, no aprendimos a querernos ni aprendimos a cuidarnos, no aprendimos de respeto ni a caminar al costado, mil pecados capitales, no conformados en siete, sedientos nos arrastramos sin despertar de espejismos, no nos valimos de budas, ni cristos, ni de mahomas, para aprehendernos de amores ni de compartir los frutos del milagro de estar vivos. Aparecimos y fuimos deglutidos por el hombre, devorados por hermanos en cima de la cadena, depredador despiadado, caníbal por vocación, pura esencia, evolución, nunca mutamos a santos.

Mas páter no hablo de hombres de apellido nominado, sino a humanidad refiero, ya sé que es bueno el vecino y generoso el amigo.

No vendrán, no oiréis trote, no aguardéis ignorantes, ni expectantes, ni ateridos, simplemente abrid los ojos, que ciego es el paraíso donde creéis habitar. No creer en entelequias, deidades ni trascendencias es humana condición, mas perdida fe en el hombre, si hubiera reencarnación me pido ser suricato.

Y he aquí que hoy ya es hoy y me apetece hacer spinning, a ver si encuentro una oferta y puedo pagarme clase con la pelusa del revés de mi bolsillo.

Luis Cardo

jueves, 29 de noviembre de 2012

La escopeta ¿peta?



Decía, o mejor cantaba, Germán Coppini en los ochenta que corrían malos tiempos para la lírica, supongo que el buen Germán “nowadays” hará práctica de retracto tras tanteo del status quo, no veo nada, y pensará que vivimos en aquellos tiempos un afortunado tránsito de rico lirismo.

La polémica del día, o una de las, es el temita de los indultitos que se rifan en el consejo de ministros. Javier Sanz, en su blog “Historias de la historia” nos ilumina acerca de por qué cualquiera puede ser ministro pero no maestro. Maestro deriva de magister y este, a su vez, del adjetivo magis que significa más o más que. El término ministro deriva de minister y este, a su vez, del adjetivo minus que significa menos o menos que. Años ha, el minister era el sirviente o el subordinado que apenas tenía habilidades o conocimientos. ¿Clarito?

Pues si alguna habilidad tienen los del consejo de “minuslistos” es la de defender a su casta. ¡Oh, no! ¿otra vez con tus dardos contra la diana de oligarcas? Uff, sí, que pesadez, pero de “jumbol” no hablaré.

Se me elabora “sinque”, en el cableado neuroescéptico, una espesa y agria macedonia de corruptelas de abrazafarolas, patio de recreo, vedado de caza, el gran Sazatornil en “Los Tejadillos” de los Legineche buscando al ministro, Chanquete ha muerto, para colocar sus porteros automáticos (“La escopeta nacional” 1974). Siempre he pensado que Azcona y Berlanga parían sus pelis sentados en un banco viendo pasar a España ante su glándula de la risa, de nombre timo, curioso. No habiendo ladrillo a colocar, por un modus tolens de libro hay más voluntad de coloque de parnesio para unte del que adjudica, rio revuelto, ganancia de enviciados adúlteros. Cromitos de jueces, cromitos de cargos, cromitos de cuñados, cromitos de poltronita en la cajas del ahogo, ¿jugamos a politiquear para asirnos el taco de cromitos?

En La Bastilla se custodiaba a los encarcelados sin juicio señalados por el Rey con una simple “lettre de cachet”. Su toma no es más que un símbolo del asalto al despotismo.

No hay trabajo, no hay empresa, no hay tiritas ni despensa, vueltas de garrotazo vil al diezmo, masa paupérrima de púberes en pompa para pernada. Se han quedado los juguetes que nos dieron para jugar a cocinitas de bienestar, necesitan de su acopio para reciclar fortunas.

No me canso de mentar, nos gobiernan marionetas bajo hilo del capital, marionetas que adquieren condición tal con nuestros votos de aval, se parten atertuliados el timo y la caja señores capitalistos, sentados en sus mullidos encuerados chaise longues, esperando a que circulen oligarcas a hacer caja y pleitesía mostrar. El mundo es un gran tablero.

Y quizás llegue un mal lunes en que partan los plebeyos a hacer Bastilla del lance que acabe con su paciencia, sea el exceso de diezmo o empacho de deshabitados suicidas, mas cuando vean a la plebe en orgiástica aborregada, instruccionada la marioneta, bazoka de somanta y tentetieso para topar el jaleo, y si muy mal encarado acechara huracán, frotaríanse las manos y volcaríanse al tablero, que mejor es la jugada cuando se mueve el peón que cuando calla pétreo y estoico en la casilla.

Dijo Gandhi algo del palo de que todo lo que hagamos resultará insignificante, pero hay que hacerlo.

No haremos nada más que esperar más juguetitos que llenen el calcetín, ellos lo saben. El hombre es el único animal…. Beeeeeeeee.

Luis Cardo

lunes, 26 de noviembre de 2012

La crasitud y la intrascendencia




A veces pudiera parecer que escribo sobre actualidad económica o política, si así piensas tu error es craso, curioso palabro, realmente significa gordo pero unido a error adviene en indisculpable ¿se te ocurre, lector, algún lugar en el mundo de las letras donde acomodar a craso con ajenidad a error?

Cabalgando en crasitud, si es acción indisculpable el error cuando es de bulto, me aparece tras un micro el megalómano de turno, de condición catalán por esta vez, que ayer buscaba laureles para coronar su tupé de libertador de patrias, otro cantaba hace décadas después de similar evento “he entendido el mensaje”. Queridos politiquillos, que crasos los vuestros por simples, si pensáis que de millones de mensajes plegados en sobrecitos se puede hacer media en uno.

Cabalgando en mayor crasitud y de nuevo en megalomanía, carcelera de delirios de grandeza, poder, riqueza u omnipotencia, ayer el presunto ladrón de guante real fue a verle la pupita a su monarca “descaderado” político papá “¿Qué hay de lo tuyo papi?”, “Lo mío se cura con analgésico y reposo, pero lo tuyo….”

El señor Urdangarin convencido anda cabeza altiva de que “usucapirse” más de ocho millones de eurazos nuestros, sí, nuestros, a cambio de papel de fumar o directamente humo no solo no es delictivo si no que respondía a una noble prestación de servicios a los ciudadanos. ¿Esto es crasitud o demencia? ¿Hace falta hacer mención a esos grandes delincuentes de la humanidad convencidos de ser incomprendidas Madres Teresa de Calcuta? ¿Conocéis a muchos malos malotes que presuman de ello?

Pues no, no escribo sobre política ni actualidad, escribo sobre aquello que me inquieta, y no me inquieta ni Cesar Arturo ni Ignatius Urdangarin (más tonto que J.Reilly, el conjurado necio) ¿Se puede decir tonto o será presunto? Me inquieta de ambos su condición de pura anécdota, carnaza de hemerotecas para futuros ¿he dicho hemeroteca? Quizás solo trasciendan si inspiran un videojuego.

Andaba caminando por la ciudad con emociones afligidas por el sufrir de mi hijita y solo calles desiertas veía en hora punta, puentes tendidos entre la nada y su otra orilla. Meditaba sobre la intrascendencia del todo y sobre el poder del vacío. El hombre es un puente y no una meta, ya lo dijo Zaratustra “un tránsito y un ocaso”. Tensada la cuerda entre el mono y el superhombre, vergüenza dolorosa. Dios murió, apuntaba Nietzsche, permaneced fieles a la tierra y no creáis esperanzas ultraterrenas… ¿A que parece cabal? Pues aquí el amigo alemán pasto fue de la demencia, pero no de las de trasmutado megalomanete, de la de volver “pallá” al terapeuta más hábil.

¿Qué es la vida, pues? Yo hace tiempo la concibo como la “suma de actividades en las que entretenerse desde que apareces hasta que desapareces”. Aquí el abanico es tendente a infinito, te puede poner el vicio, el poder, el hurto o la compasión, o puedes tener mal fario ya que entretener no tiene porque ser disfrute, mas siempre podrás acogerte al placebo de creencias.

Quizá el yernísimo de nuestro real soberano, pecó por zaratustriano y cayó infante, cuan Obelix, en marmita, mas de superego, y tatuándose en su esencia lo de con pan menos penas, le dio por fumarse el presupuesto con el que pagar farmacias o mantener carreteras.

Pues ¿sabeis que os digo? En fino, que hoy me hago el sayo con capa de intrascendencia, o si me pongo muy bruto poligonero, que a mí todo me la pela, pues no somos más que hombres y por lo tanto vergüenzas.

Todo menos mi angelito, que mientras haya que nadar entre la nada y la nada, arropaditos estamos con el mundo por montera y que se pare si quiere, que no nos roba el aliento.

Y esto es lo que pensaré, si veo el telediario: “Lo siento, me hago minera, me hago tortuga o me hago buzo, yo me marcho con los pulpos, con el pez raya y con los moluscos. Me fijo en los avestruces y caracoles de los dibujos. Me convierto en bicho bola, me guardo dentro y me hago buzo”. L-Kan – Me Hago Buzo


Luis Cardo

jueves, 22 de noviembre de 2012

La increíble y triste historia de la cándida España y de su banca desalmada




“Vamos a llegar al peor de los mundos porque no puede ser que recaiga todo el riesgo sobre los seres humanos, no sobre el capital”. Este pensamiento es de Rafael Correa, presidente de Ecuador. Se otorga en esta idea entidad propia al capital. Cuando un banco ejecuta un embargo ¿Quién es el banco? ¿Son sus accionistas? ¿Son sus gestores? Las decisiones bancarias las toman seres humanos, cualquier decisión es tomada por seres humanos. ¿Cuáles son los objetivos de los seres humanos propietarios y gestores de la banca, de los propietarios del capital? ¿Hacer acopio de más capital? ¿Es ese un fin legítimo, ético, loable, de recibo?

Hagamos un esfuerzo de memoria cinematográfica, sí, si recordáis el cine fue arte tiempo ha, y extraigamos de sus capas más ocultas lo ocurrido en Bedford Falls (“Que bello es vivir” Frank Capra, 1946), donde George Bailey, todo corazón, hipotecaba su vida por el bien de su comunidad administrando la compañía de empréstitos creada por su padre y destinada a dejar dinero a aquellas personas que no podían acceder al crédito bancario. La historia, en esencia, es sencilla y reconocible por habitual desde ancestro, la eterna pugna entre el bien y el mal. George no deja de ser un banquero, pero en su vida siempre es constante ayudar a su prójimo y practica el desprecio asintótico a absoluto del enriquecimiento y el superego. Y mientras, el mal no ceja su empeño, y casi consigue, en destruirle, mas todo el altruismo  sembrado en su vida brota en lluvia de ajo y crucifijo y vade retro al vampiro.

Cuenta la prensa, pendiente aún de estopa en mi pluma, que David vence a Goliat. Ricardo Barcia, gallego, emprendió días atrás huelga de hambre y camping gas ante su banco reclamando la dación en pago de su inmueble y cancelación de deuda. ¿David vence a Goliat cuando el ogro gigante se apropia de su casa? Nos venden la victoria de un hombre que perdió su empleo y no pudiendo hacer frente al pago de su casa, convenció a su banco para que se la apropiara. Y aquí me vuelve Correa: “vamos a llegar al peor de los mundos, gente que necesita casas sin casas y bancos que no necesitan casas, con casas”.

Ya desconfiado el aquí presente pecador de la rápida reacción de la bancaria entidad, y pirrado por asocios y metáforas, mis ojos veían el camping de Ricardo y su mal barbado rostro y a través de la luna de su banco no podían ver a George, sino más bien a Amon Goeth asomado en el balcón desde el que mal fusilara hordas de judíos alineados a su merced (“La lista de Schindler”, Steven Spielberg, 1993).

Schindler alecciona a Goeth dándole entidad de César, el poder no está en quitarles la vida, el poder está en perdonársela, solo dejando vivir a sus víctimas se apodera de sus vidas. ¿Y si el poder no estuviera en el desahucio? ¿Se puede seguir llenando el depósito de mala prensa y rencor ciudadano hacia la banca desalmada? ¿Y si definimos nuevas estrategias de mercadotecnia? Si hay bancos malos ¿no habrá bancos buenos? ¿Nos hacemos un fresh banking, un good banking o un angel banking? ¿Jugamos a ser los buenos?

¿Quién maneja mi barca que a la deriva me lleva?

Dios, si existe, que bendiga a los George Bailey, esos que nunca se ven porque su pecho no sacan por ser de buche humilde. ¿Somos sociedad 0 suma de individuos mirándonos el ombligo? No hay ángeles que vengan a rescatarnos del suicido, la terapia está en nosotros y todavía no nos vemos enfermos.

Luis Cardo

lunes, 19 de noviembre de 2012

La gran decepción



Algunos somos los hijos de un boom. Nacimos acullá tardofranquismos, hijos de guateque y aperturas, infancia dominguera bajo olivera o pinada de dehesa costera, vehiculados en la trasera de un Seat, sin “cintu” ni airbag, y con el aire acondicionado por la madre natura.

Nuestra vida hasta el arribo del milenio que mal nos lleva fue una promesa velada de un dulcísimo “in crescendo”. Éramos la generación con más suerte de la historia de la humanidad, ahí queda eso.

Antes de iniciarnos en conciencia política alguna se nos murió en la cama un dictador, el más freak, y conforme nuestros mayores hacían rodaje de vivir en libertad, nosotros nos la comimos noche a noche, entre ginebra y mescal. Vivimos la madre de todas las liberaciones y estudiamos carrera sin ser hijos de papá.

Partimos del boom y solo crecer merecíamos, no nos alcanzó ni el yugo ni la flecha, capas como cebollas fueron cayendo de nuestros hombros sin haberse llegado a posar, nunca fuimos vírgenes, nunca fuimos ángeles, dejamos de ser de católico obligado, dejamos de obedecer al Papa y a papá, fuimos hippies, fuimos rockers, fuimos fruitis del árbol del bienestar.

Aunque no todos sobrevivimos al desmadre ochentero, cierto resultó el refrán y  fuerte nos haría lo que no nos finiquitara, y así partimos a infinito. Todo era espuma que crece, saltamontes laborales, de uno a otro, promociona, el que no corra, tranquilo, plaza pública en subasta, y a hacer empresa el espabilado, que de ellos será el reino de los cielos ¿verdad tete?

Y maratón hacia el remate del milenio fueron llegando las pelas hasta mudar piel en euros, fuimos haciendo familias, dúplex, triplex o adosado, y llegaron los chiquillos, cada coche más potente, plan de pensión o inversión, este año a Bali y el que viene a Punta Cana, playas llenas en verano y al remonte mientras nieve, que lo mismo juego en bolsa que me apunto a lo del pase del inmueble en construcción. Y aunque el parné no alcanzara, fácil era financiar si el Euribor se deprime al ritmo del subidón.

Nos criamos jugando con pelotas de papel mas fácil nos condujimos por la autopista del bit, enganchados al pecé saltamos de tren en tren, atropellados tecnológicos no seríamos “esquelados”. Nadamos en el agua del consumo como pez aleteado, para esta habilidad no haría falta carné.

Y nadie nos lo vendió pero compramos concepto de que la vida era un cruzar desde la nada el Rubicón y sin mojarse las nalgas, echada estaba la suerte, seríamos siempre algo más, pues todo habría en mercado, cada nuevo año más alto, guapo, fashion, progre o musculado.

Y mentando a Esopo fue entonces cuando el cubo de leche cayó al suelo, y la tierra tiñó en blanco. Así fue que nos quedamos apropiados de la nada: sin vestido, sin pollitos, sin huevos, sin mantequilla, sin nata y, sobre todo, sin leche: sin la blanca leche que nos hiciera soñar. Nos quedamos sin trabajo de donde asirnos el cántaro, se esfumaron adosados, cancunes y buenos farios. Vendimos la plata y oro y todo el fondo de armario, dejamos de consumir y de nuevo a comer caldo, en casita de mamá y de papá jubilados, el tabaco ahora se lía mientras andamos liados intentando comprender de qué vamos a vivir el resto de nuestros años.

No quisimos, no supimos, no comprendimos o vimos, mas un castillo de naipes de papel moneda hicimos como cimiento del modus con el que vivir en bienestar acomodados. Mas no hicimos sociedad, “2. f. Agrupación natural o pactada de personas, que constituyen unidad distinta de cada uno de sus individuos, con el fin de cumplir, mediante la mutua cooperación, todos o alguno de los fines de la vida”.

Los que nacieron después no han palpado transiciones desde la nada hacia el todo, nosotros que las vivimos, sociedad acordeón, vimos como hinchaba el fuelle y ahora padecer nos queda el apretón que nos deja casi sin respiración.

Si nos criamos jugando con pelotas de papel, ¿qué es lo que echamos en falta?

Luis Cardo

jueves, 15 de noviembre de 2012

La mafia que gobierna




Cuantos días sin acudir a la RAE, a veces me imagino las eruditas tertulias de los académicos, apostilla, reapostilla, pito doble, truco y paso, órdago a la chica y tiro porque me toca.

Pensaba en los acontecimientos de ayer en España, ¿se puede decir España o no se le puede mentar en vano?, huelga general, a ver ¿huelga general no es aquel evento que se promueve con el ánimo de paralizar la actividad de un país como medio de presión al gobernante? No es por malmeter y seguro incurro en renglón torcido o dioptría errada pero tengo la ligera sensación, por ende, de que este país está parado y, por allende muros de palacio, de que al gobernante carcajeado se le pone dolor de esternón al partírsele la caja.

Dice así en su tercera: “3. f. Grupo organizado que trata de defender sus intereses”. Sí, es contundente y sencillo. No se me ha olvidado poner el término definido, no, si es obvio, el título ya amenaza.

“Dime Mariano”, “Hola Alfredo ¿Cómo estás?”, “Preocupado, preocupado” “Yo también, por los desahucios” “Si, algo hay que hacer, no sea que al final se organicen y de echarnos pásense a lincharnos”. Están preocupados por si los desahuciamos, los desterramos, los expulsamos de nuestras vidas para siempre. La casta se protege, juega a compungida ¿nos hacemos un “legisli”?. Acostumbran a cambiar cromos, te cambio un “consti” por dos “supremos”, juegan al tula, se enfurrullan y hasta se demandan “vas a ir a la seño”, “si te chivas de lo mío, me chivo yo de lo tuyo” y se piden dimisión sin remisión, pero igual que a los de academia los imagino entre cartas y fichas de dominó, no sé por qué mala secuencia que se quedó en mi retina de un “Informe semanal” siempre imagino al que gobierna y opone compartiendo un cafetito en el bar de la carrera, de San Jerónimo por supuesto. Bueno, menos a Aznar, no le imagino, a los de cera les tira la sisa. 

Mafia de oligarcas, ahora me toca a mí, ahora juegas tú. Los pilares de la cosa, dinero para sustento, prensa para combustión y la urna, aval moderno. El humano ha sobrevivido en lo alto de la cadena alimenticia por su innegable capacidad de adaptación, somos mutantes, experimento, cogemos a un docto licenciado con ideas altruistas, lo elevamos al poder y muta en casta antes que el gallo se marque un tango lastimero. Y si no muta, cae, es pura física, o “le caen”, así es la mafia.

Veo “berlanguianas” escenas de cacería entre jueces y banqueros, políticos y empresarios, casta de señoritos de puro o de cigarrillo. Imagino departiendo sobre interés general “¿y de lo mío que hay?”. Y, ojo, que si te fijas, no, no es broma, no es visión, sindicalistas de pro. Para la casta no hay cuna.

Sin sangre, soy más de Gandhi, lamentaré lo siguiente, esto no hay quien lo detenga, no la revolución, por pecar hoy lo haré del palo cenizo: esta losa que nos pesa y parece nos aplaste se curará en cuanto fluya de nuevo el muy vil metal y nada se habrá alcanzado en revisión del sistema, ya no hay frentes, ya no hay luchas, solo lamento y quejío. Seré tonto, dame pan.

Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar. Y las mafias, mafias son. Si algo entendiéramos de nuestra estúpida condición ni balar, no lo veis pero ellos saben que por la mani muere el pez, ni avalar al “corleone” en urna alguna, “votadme y no os pasará nada ¿capisci?”.

Despertad, si queréis, va a ser que no.

Luis Cardo

domingo, 11 de noviembre de 2012

La fuente del Páctulo

 
Sentado en su dorado trono, Midas reía en plenitud por su afortunada vida echándose monedas de oro sobre su rostro para sentir en modo lluvia la frescura de su opulencia. A su alrededor resplandores áureos cegaban su ego. Midas adornaba sus posesiones de mantos de oropel y así su vida trascurría bañada por la ventura de poseer poder y fortuna (la historia ya no nombra si también belleza, con lo cual la cuadratura del círculo hubiera sido completa).
 
La felicidad era constante en el palacio del reino de Frigia. Cada año, el día de cumpleaños de su pequeña Zoe grandes fastos acontecían, con obertura festiva anunciada por fanfarria y batucada, que si un año Bisbal, que si otro Enrique Iglesias, “todo para mi pequeña”, las mejores sedas, los más bellos diamantes y a los dieciocho un Aston Martin.
 
Y por deber ser cierto el principio de la inercia, y aunque Isaac Newton no frecuentara tertulia de palacio, he aquí que Midas cayó desconociendo mas con evidencia enredado en su primera máxima: “todo cuerpo permanece en reposo o se desplaza con movimiento rectilíneo uniforme, siempre que no actúe sobre él una fuerza exterior que cambie su estado”. Uséase que todo corpachón tiende a permanecer en el estado en el que se encuentra, que si lo tuyo es hacer fortuna, la libido se emociona si añades más capas para revestir dorados.
 
El caso es que cuando Midas hace migas con Dionisos por líos de estos de prebendas y favores de los que el cotarro manejan, el diosito agradecido le espeta al rey “amiguete, pide lo que quieras ¿nos vamos de meretrices o te recalifico alguna marjal cerca de alguna playita en las costas de algún vecino reino y así te montas un temático y cien mil cubículos de papel de fumar para gozo de avezados “clasemedia”? que la coyuntura está para pelotazos”.
 
Y tras las mil vueltas que le dieran los globos por los que ver, a modo de tragaperras que cantan la mayor, he aquí que el monarca acepta por trato negocio burbuja para dar con la ganancia nueva capa de alicatado de su idolatrado noble metal.
 
Claro es que cuando Dionisos, muy formal, le hizo presentación del contrato de cesión, cegado por su fama de convertir todo en oro, el imprudente soberano no fuera a bien percatarse ni de la letra pequeña ni del parte meteorológico que preveía huracanes que no hay burbuja que resista.
 
Y ya en harina hasta las cejas, cien mil viviendas le cabían donde antes nadaran patos y garcetas. Y por requetecegado ni importancia le dio a que allende los mares en el reino más chulin, a los hermanitos Lehman se le hubiera caído la torre de papel. Y dio por aval su reino, con enser y canesú.
 
Bueno, el final de la historia ya la sabéis por manida, estallaron las burbujas como pompas, que ni Coral ni de Fairy, y todo el  mandango sin vender, que si ejecutar avales, que si dación que me arruinas... A la reina de Frigia, viendo el mal percal, se le acabó el amor, y se fue con diputado de república cercana, de los de Ipad y dieta asegurada. La chiquilla antes más pija del barrio descubrió el placer de acampar en plaza pública y se hizo “reivindi y a coyuntar”.
 
Mas dice el mito y cierto será, que en las aguas del rio Páctulo hay una fuente de donde manan aguas de pureza tal que deshacen los entuertos de allá donde en barro metieras hasta el cuello tu osamenta.
 
Unos años antes, la historia no lo cuenta, en los bajos del dorado palacio, apartado de cetros y mundos, entre toneladas de purines, vivía con castigo de ostracismo por haber ganado fama de atracción de desgracias, Dimas el Frigio, quien todo lo que tocaba en excremento convertía, el menor de los hermanos, alimentando camadas de puercos.
 
Agraciado o desgraciado, la vida es un carrusel, quien no dice que algún día el oro será jamón.  
 
Luis Cardo

miércoles, 7 de noviembre de 2012

La krisis


 
Tengo un amigo que hace tiempo que no compra dentífrico, se percató pronto de que podía aprovisionar de muestras comerciales, tampoco es tan tímido como para frenarse en preguntar de vez en cuando el precio de un empaste. Ayer me lo encontré caminando, su rostro apuntaba a las aceras “si miras a las aceras, cagalló de gos, no lo pisarás mas te afeará el paisaje, la vida es una barca”, pese a su palidez “no encuentro el pulso” su reserva de humor ácido.
 
¿Un café? “bueno, ya sabes, solo si invitas”. Inevitable hablar de temas críticos “no me quejo, sabes que no soy del gusto”, has perdido peso “¿conoces muchos chinos gordos?”, arroz y pasta, dieta exótica. Nunca fue de oropeles, si en algún tiempo hubo, alguna almeja de carril se llevo al disfrute “que bello al paladar debe ser tener posibles”, lo suyo con tener bienes siempre fue apego inseguro “dejé de guardar cosas el día que llené un contenedor de enseres de difunto”.
 
Mi amigo no da un perfil, es de los que desconcierta, piensa que en corto los demás le enmudecen por falta de afecto, cierto síndrome de Calimero, pero ¿quién sigue el rastro de un “rara avis”?. Dice que tiene todo pagado, me consta, es de los de cumplir a la antigua “quien paga, descansa”. Ha vivido como un buzo en aguas negras, “si no alcanzas a ver corales en tu líquido elemento no dejes de aletear, no sea que vayas al fondo y descomprimas”. Se ha pillado más de un dedo, no por descerebrado, va sobrado de meninge, más bien por nunca pensar bolsillo en ristre y decidir en su vida persiguiendo bienestares de mano de la emoción, procurando no hacer despiste del saber del buen Gracián y aplicando su prudencia.
 
“No necesito una casa, la cabra tira hacia el monte, pero me pilló un aval”. Vive en un lugar sencillo, pero le avaló un amigo en tiempos de más calor y el aval ahora es condena de las de bola y cadena, nunca dejará colgado ni empujará su ficha de dominó por si el efecto mariposa. Y por pecar de moderno es de los de pagar pensión de obligado cumplimiento, bajo pena de prisión, para sustentar retoños. De cualidad, responsable, ya estaría en Nueva Zelanda. No quiere hablar de juzgados para enmendarse por saber que no hay justicias allá donde habitan cuervos, saber por haber tastado “es un nido de tramposos y no sé hacer ni a la brisca”.
 
“He ajustado el presupuesto para atenderlos a todos, me he quitado de lo mío, no de vicios, que no tengo, llevo dos años viviendo de la caridad cristiana, he aguantado bien el tipo sin confiar en que escampe, mas ando algo preocupado porque el parné se ha esfumado”. Se le nota bloqueado, quiere recoger naranjas, se le pasó la vendimia por no estar espabilado, liberal de profesión, nunca quiso tener jefes, de esas de tute y vapuleo, de las que hay dinero si careces de vergüenza o minutas en dorado por ser docto 0 estar bien relacionado “no es país para mediocres, o eres de los que tienes o de los que pides, el mérito está en sobrevivir en la mitad del camino”.
 
Se reconoce en esencia ácrata, anacoreta, algo misántropo y poco artista, más por pasión estética que por conocimiento ya que es de los de aprender tocando y repudia de escuelas “soy el rey del picoteo, aprendiz de mucho…” A veces siente la vida como si fuera secuencia de un rodaje inabarcable, no sabe quién gritó “acción” ni se conoce el metraje por incierto el presupuesto para hálitos y ausencia de guión. Me contaba de una escena que rondaba el pensamiento, a la puerta de un comercio allende barrios lejanos se veía con cartoncito en regazo “si me reconoces hazme el favor de no saludarme, no es por gusto, es por susto”. Eres un peliculero.
 
“La diferencia entre dar y pedir, es que para aquello no hay vergüenza”.
 
Me despedí de él con un abrazo sincero y una receta de ánimo “de eso hay mucho en mercado, no paramos de dar y recibir los que jodidos estamos”.  Y aún con sorna espetó “nos vemos, mas no en los bares, mejor en algún paseo”.
 
Se alejó caminando, ya no iba cabizbajo, lo perdí en el horizonte de cemento y esquinas que se doblan, las manos en sus bolsillos vacios de contenido de curso legal.
 
Dignidad, divino tesoro. Si te rindes se acaba la película, camina aunque vayas desarmado por el desfiladero y sientas el aliento de mil flechas de los indios que te acechan.
 
Luis Cardo

miércoles, 31 de octubre de 2012

La re evolución



Porque me puse a leer sobre los jueces y fiscales, que denuncian “nosecuantitos” abusos de los bancos, que desahucian si interesa, ahora que si, ahora me aguanto, ahora especulo, ahora de culo, a la calle, ahí te pudras maldito impagador, moroso tramposo que me engañaste cuando firmaste que me pagarías la casa donde crías a tus hijos y palias a tus ancianos sus achaques, que seguro que no trabajas por vago y maleante. Y de hervor a hervor fui saltando sobre ley hipotecaria, cláusulas abusivas, mala praxis y mala suerte de estrategias de los trols financieros, les llamaré así por parecer “taimados salvajes parecidos a hombres que viven bajo tierra en colinas o montículos, inclinados al robo y el rapto”.

Y como bien sabe alguno que salto de puente en puente para evitar la corriente, pues acábeme indignando, que no es moda, que es tendencia, con quien reflautas legisla para disfrute del vulgo.

La francesa, la bolchevique, la cubana o la mexicana, la revolución supone un cambio o transformación radical y profunda respecto al pasado inmediato. En las revoluciones sociopolíticas históricas la carga de violencia fue notoria debido al común objetivo habitual de finiquitar tiranías flagelantes. Y en ocasiones, me atrevería a decir siempre pero no me atreveré, mas con triste hábito, las revoluciones antitiránicas darían lugar a nuevas tiranías de mayor terror, si con yerro ganas le coges el gusto al metal. El proceso es sencillito y hasta en fábula se entiende, Orwell llamó Napoleón al líder porcino de su “Rebelión en la granja”, aunque no fuera galgo ya el nombre le apuntaba casta, recomiendo su lectura.

Pero he aquí que no hay tiranos yugo en mano que justifiquen el apunte con dardo y lanza hacia orondas barrigas, obesas de relamido placer por fagocitación de libertades, diezmos y pernadas. No los hay en estos meridianos, vieja Europa, cuna del saber y su difusión por aleccionamiento mediante conquista urbi et orbe. No, resulta que sea ayuntamiento o mancomunidad, diputación o cabildo, sea región o autonomía, país, nación, en federales y confederados, donde quieras apuntar la pluma que oriente al dardo, resulta que hay individuos sentados por votación a calentar el mullido terciopelo de su sillón de ordeno y mando. Si, ya se, los antimonárquicos radicales respingo habréis dado pero sabéis bien que la corona se agarra a la cabellera del que la tenga, con imperdible de una constitución a la urna sometida. Y aunque pasta nos costaran no pintan más, se supone, que un Lladró en una vitrina.

Por simplificar el quo, es tu vecino o tu mismo quien manda de nos un rato. Y por más sencillo hacerlo no hablaré de oligarquías, ni de cómo legislarse a sí mismos una vez apoltronados el acomodo del pesebre. No hablaré ahora, faltaría plus, en otro hueco.

Y si es que nos, gobernados por nos y legislados por nos, nos hemos dado este marco, habrá que mirar hacia Islandia (arriba, a la izquierda y lejos) y aunque algunos ya me exclamen “so, ande vas tú comparando” interesaría estudiar los modos de como rehacer el estado actual del tema de cómo ser gobernados.

Del guindo no caerá nadie si concluyo muy osado que sea en Moncloa o Eliseo, arriba en el Quirinale o en la callejuela Downing (preciosos entornos todos, ¡que poquito nos cuidamos!), aposentados en cómodo trono anda una suerte de electos vecinos a los que al pairo traemos aun estando, nosotros, claro, de cúbito prono (ya ni caridad cristiana).

Existe mutación al arribar a ese lado donde se toca poder, el sistema se ha viciado por humana condición desde su mismo origen, si cuando llegas no mutas de la casta ya expulsado, y si mutas has mutado y a codearse con fácticos del poder que da el parné para defender lo vuestro que ya no es lo de nosotros. 

Principios básicos. Hay que desalojar a los modernos tiranos, si cómplices son de quien manda en sombras y con inquina para defender su casta. Si no trabajan para el colectivo que voto en mano les ha encargado el deber de defendernos, ordenar nuestros vaivenes y armonizar el marco por donde circulan nuestras vidas, bajémosles del Olimpo al que llegar no debieron.

Evolución “2. f. Desarrollo de las cosas o de los organismos, por medio del cual pasan gradualmente de un estado a otro”. Si es este el estado de las cosas, repitamos tantas veces el cambio de desarrollo hacia otro, tantas como fuera necesario. Si tu mano derecha te escandaliza….

Luis Cardo

domingo, 28 de octubre de 2012

La quimera y el verbo



Hay semanas que no son, días que no avanzan, meses que no acaban, horas que no pasan, minutos que pesan, segundos ausentes, annus horribilis, décadas locas. Hay  etapas problemáticas, periodos críticos, tiempos difíciles.

Sí, hay tiempos difíciles.

Hay, en ocasiones, tiempos difíciles para algunos que coexisten con generalizada tormenta. Hay también tiempos arduos, complicados para muchos que vagan ante limbos de bienestar y la inopia de seres afortunados. Y hay vidas sin descanso que nunca alcanzan el tiempo de lo fácil.

“Bajo un amplio cielo gris, en una vasta llanura polvorienta, sin sendas, ni césped, sin un cardo, sin una ortiga, tropecé con muchos hombres que caminaban encorvados. Llevaba cada cual, a cuestas, una quimera enorme, tan pesada como un saco de harina o de carbón, o la mochila de un soldado de infantería romana”.

Hay lastres que extenúan, pesos que redoblan espinazos y retuercen caderas en escorzos imposibles. Y hay humanos de alma percherona que arrastran aun sin aliento no provocando más ruido que algún quejío al viento por lamento.

“Pero el monstruoso animal no era un peso inerte; envolvía y oprimía, por el contrario, al hombre, con sus músculos elásticos y poderosos; prendíase con sus dos vastas garras al pecho de su montura, y su cabeza fabulosa dominaba la frente del hombre”. 

Existen, observad bien, están cerca, convivís con ellos, tan cerca que algunos sois vosotros. Por no hallar respuestas ni señal en sus caminos que orienten su correcto devenir atienden a la condición de su próxima pisada, no importando si es en lodo o excremento donde ubican el paso y depositan el peso de su carga, solo importante es no perder el impulso de su siguiente zancada.

“Interrogué a uno de aquellos hombres preguntándole adónde iban de aquel modo. Me contestó que ni él ni los demás lo sabían; pero que, sin duda, iban a alguna parte, ya que les impulsaba una necesidad invencible de andar”.

Y no por resignación aunque con ella, ni por chantaje de culpa es que cargan tonelajes aunque excedan de su tara, por responsabilidad asumen su lastrado caminar por la misma esencia del peso del que tiran.

“Ninguno de aquellos viajeros parecía irritado contra el furioso animal, colgado de su cuello y pegado a su espalda; hubiérase dicho que lo consideraban como parte de sí mismos. Tantos rostros fatigados y serios, ninguna desesperación mostraban; bajo la capa esplenética del cielo, hundidos los pies en el polvo de un suelo tan desolado como el cielo mismo, caminaban con la faz resignada de los condenados a esperar siempre”.

No ceden a su avance aun sin esperar bastón, muleta ni carruaje donde descargar la gravedad de su fardo.

“Y el cortejo pasó junto a mí, y se hundió en la atmósfera del horizonte, por el lugar donde la superficie redondeada del planeta se esquiva a la curiosidad del mirar humano”. 

Sea cual fuere la guerra, la misa siempre por barrios. Arrastrando sus quimeras so escrutinio de privilegiados que bajo palio de divisas aligeran sus trances, subidos a topes de vagón por esquivar sanción de revisores, a diario calzan empaque ejércitos abnegados de porteadores hacia inciertos horizontes.

A los que sin gloria y con tesón habéis cargado volúmenes imposibles para ofrecer a los vuestros alimento y dignidad si se os hubiere olvidado en el tiempo el poder de la sinergia, por haber vestido bienestares, hay fuerza si fluye el verbo, como expresión de una idea o como escape o lamento.

De homenaje necesario para quien mueve molinos, mas si el efecto de la acción de dos o más causas es superior a la suma de los unos, mirad hacia alrededor y desenfundad el verbo, la palabra os hará libres y el peso se hará ligero.

Luis Cardo

Nota: El entrecomillado en cursiva se corresponde a extractos del poema “Cada cual, con su quimera” de Charles Baudelaire