miércoles, 31 de octubre de 2012

La re evolución



Porque me puse a leer sobre los jueces y fiscales, que denuncian “nosecuantitos” abusos de los bancos, que desahucian si interesa, ahora que si, ahora me aguanto, ahora especulo, ahora de culo, a la calle, ahí te pudras maldito impagador, moroso tramposo que me engañaste cuando firmaste que me pagarías la casa donde crías a tus hijos y palias a tus ancianos sus achaques, que seguro que no trabajas por vago y maleante. Y de hervor a hervor fui saltando sobre ley hipotecaria, cláusulas abusivas, mala praxis y mala suerte de estrategias de los trols financieros, les llamaré así por parecer “taimados salvajes parecidos a hombres que viven bajo tierra en colinas o montículos, inclinados al robo y el rapto”.

Y como bien sabe alguno que salto de puente en puente para evitar la corriente, pues acábeme indignando, que no es moda, que es tendencia, con quien reflautas legisla para disfrute del vulgo.

La francesa, la bolchevique, la cubana o la mexicana, la revolución supone un cambio o transformación radical y profunda respecto al pasado inmediato. En las revoluciones sociopolíticas históricas la carga de violencia fue notoria debido al común objetivo habitual de finiquitar tiranías flagelantes. Y en ocasiones, me atrevería a decir siempre pero no me atreveré, mas con triste hábito, las revoluciones antitiránicas darían lugar a nuevas tiranías de mayor terror, si con yerro ganas le coges el gusto al metal. El proceso es sencillito y hasta en fábula se entiende, Orwell llamó Napoleón al líder porcino de su “Rebelión en la granja”, aunque no fuera galgo ya el nombre le apuntaba casta, recomiendo su lectura.

Pero he aquí que no hay tiranos yugo en mano que justifiquen el apunte con dardo y lanza hacia orondas barrigas, obesas de relamido placer por fagocitación de libertades, diezmos y pernadas. No los hay en estos meridianos, vieja Europa, cuna del saber y su difusión por aleccionamiento mediante conquista urbi et orbe. No, resulta que sea ayuntamiento o mancomunidad, diputación o cabildo, sea región o autonomía, país, nación, en federales y confederados, donde quieras apuntar la pluma que oriente al dardo, resulta que hay individuos sentados por votación a calentar el mullido terciopelo de su sillón de ordeno y mando. Si, ya se, los antimonárquicos radicales respingo habréis dado pero sabéis bien que la corona se agarra a la cabellera del que la tenga, con imperdible de una constitución a la urna sometida. Y aunque pasta nos costaran no pintan más, se supone, que un Lladró en una vitrina.

Por simplificar el quo, es tu vecino o tu mismo quien manda de nos un rato. Y por más sencillo hacerlo no hablaré de oligarquías, ni de cómo legislarse a sí mismos una vez apoltronados el acomodo del pesebre. No hablaré ahora, faltaría plus, en otro hueco.

Y si es que nos, gobernados por nos y legislados por nos, nos hemos dado este marco, habrá que mirar hacia Islandia (arriba, a la izquierda y lejos) y aunque algunos ya me exclamen “so, ande vas tú comparando” interesaría estudiar los modos de como rehacer el estado actual del tema de cómo ser gobernados.

Del guindo no caerá nadie si concluyo muy osado que sea en Moncloa o Eliseo, arriba en el Quirinale o en la callejuela Downing (preciosos entornos todos, ¡que poquito nos cuidamos!), aposentados en cómodo trono anda una suerte de electos vecinos a los que al pairo traemos aun estando, nosotros, claro, de cúbito prono (ya ni caridad cristiana).

Existe mutación al arribar a ese lado donde se toca poder, el sistema se ha viciado por humana condición desde su mismo origen, si cuando llegas no mutas de la casta ya expulsado, y si mutas has mutado y a codearse con fácticos del poder que da el parné para defender lo vuestro que ya no es lo de nosotros. 

Principios básicos. Hay que desalojar a los modernos tiranos, si cómplices son de quien manda en sombras y con inquina para defender su casta. Si no trabajan para el colectivo que voto en mano les ha encargado el deber de defendernos, ordenar nuestros vaivenes y armonizar el marco por donde circulan nuestras vidas, bajémosles del Olimpo al que llegar no debieron.

Evolución “2. f. Desarrollo de las cosas o de los organismos, por medio del cual pasan gradualmente de un estado a otro”. Si es este el estado de las cosas, repitamos tantas veces el cambio de desarrollo hacia otro, tantas como fuera necesario. Si tu mano derecha te escandaliza….

Luis Cardo

domingo, 28 de octubre de 2012

La quimera y el verbo



Hay semanas que no son, días que no avanzan, meses que no acaban, horas que no pasan, minutos que pesan, segundos ausentes, annus horribilis, décadas locas. Hay  etapas problemáticas, periodos críticos, tiempos difíciles.

Sí, hay tiempos difíciles.

Hay, en ocasiones, tiempos difíciles para algunos que coexisten con generalizada tormenta. Hay también tiempos arduos, complicados para muchos que vagan ante limbos de bienestar y la inopia de seres afortunados. Y hay vidas sin descanso que nunca alcanzan el tiempo de lo fácil.

“Bajo un amplio cielo gris, en una vasta llanura polvorienta, sin sendas, ni césped, sin un cardo, sin una ortiga, tropecé con muchos hombres que caminaban encorvados. Llevaba cada cual, a cuestas, una quimera enorme, tan pesada como un saco de harina o de carbón, o la mochila de un soldado de infantería romana”.

Hay lastres que extenúan, pesos que redoblan espinazos y retuercen caderas en escorzos imposibles. Y hay humanos de alma percherona que arrastran aun sin aliento no provocando más ruido que algún quejío al viento por lamento.

“Pero el monstruoso animal no era un peso inerte; envolvía y oprimía, por el contrario, al hombre, con sus músculos elásticos y poderosos; prendíase con sus dos vastas garras al pecho de su montura, y su cabeza fabulosa dominaba la frente del hombre”. 

Existen, observad bien, están cerca, convivís con ellos, tan cerca que algunos sois vosotros. Por no hallar respuestas ni señal en sus caminos que orienten su correcto devenir atienden a la condición de su próxima pisada, no importando si es en lodo o excremento donde ubican el paso y depositan el peso de su carga, solo importante es no perder el impulso de su siguiente zancada.

“Interrogué a uno de aquellos hombres preguntándole adónde iban de aquel modo. Me contestó que ni él ni los demás lo sabían; pero que, sin duda, iban a alguna parte, ya que les impulsaba una necesidad invencible de andar”.

Y no por resignación aunque con ella, ni por chantaje de culpa es que cargan tonelajes aunque excedan de su tara, por responsabilidad asumen su lastrado caminar por la misma esencia del peso del que tiran.

“Ninguno de aquellos viajeros parecía irritado contra el furioso animal, colgado de su cuello y pegado a su espalda; hubiérase dicho que lo consideraban como parte de sí mismos. Tantos rostros fatigados y serios, ninguna desesperación mostraban; bajo la capa esplenética del cielo, hundidos los pies en el polvo de un suelo tan desolado como el cielo mismo, caminaban con la faz resignada de los condenados a esperar siempre”.

No ceden a su avance aun sin esperar bastón, muleta ni carruaje donde descargar la gravedad de su fardo.

“Y el cortejo pasó junto a mí, y se hundió en la atmósfera del horizonte, por el lugar donde la superficie redondeada del planeta se esquiva a la curiosidad del mirar humano”. 

Sea cual fuere la guerra, la misa siempre por barrios. Arrastrando sus quimeras so escrutinio de privilegiados que bajo palio de divisas aligeran sus trances, subidos a topes de vagón por esquivar sanción de revisores, a diario calzan empaque ejércitos abnegados de porteadores hacia inciertos horizontes.

A los que sin gloria y con tesón habéis cargado volúmenes imposibles para ofrecer a los vuestros alimento y dignidad si se os hubiere olvidado en el tiempo el poder de la sinergia, por haber vestido bienestares, hay fuerza si fluye el verbo, como expresión de una idea o como escape o lamento.

De homenaje necesario para quien mueve molinos, mas si el efecto de la acción de dos o más causas es superior a la suma de los unos, mirad hacia alrededor y desenfundad el verbo, la palabra os hará libres y el peso se hará ligero.

Luis Cardo

Nota: El entrecomillado en cursiva se corresponde a extractos del poema “Cada cual, con su quimera” de Charles Baudelaire

viernes, 26 de octubre de 2012

La solución final


Ayer, que yo sepa, se suicidó, al menos, una persona cerca de nos. Mientras los funcionarios encargados de ejecutar su desahucio acudían a su domicilio decidió que había llegado el momento de la “solución final”.

La primera acepción de la R.A.E. del término desahuciar indica: “1. tr. Quitar a alguien toda esperanza de conseguir lo que desea”.

Hemos pecado de deseo. Desear: “1. tr. Aspirar con vehemencia al conocimiento, posesión o disfrute de algo”.

Hemos pecado de vehementes: “3. adj. Dicho de una persona: Que obra de forma irreflexiva, dejándose llevar por los impulsos”.

Dando por cierto que no sea al conocimiento a lo que hayamos aspirado y no entrando a valorar el sentido que cada uno da al disfrute ya que para gustos, colores, haré la siguiente reconstrucción de los hechos: hemos aspirado a la posesión de bienes de forma irreflexiva, dejándonos llevar por los impulsos, y nos hemos quedado sin esperanza de conseguirlos.

¿Veis? Hasta los académicos de nuestra lengua tienen claro el origen del mal. Hemos sido pecadores impregnados de deseos materiales, impulsivos, irreflexivos, animales fornicadores que amamantamos a Belcebú sin practicar el mínimo ejercicio de oposición a las tentaciones del maligno. Hemos sido Adanes y Evas, expulsados del paraíso por avariciosos, débiles y confiados. A fin de cuentas, el sistema solo era la serpiente y su rol era administrar manzanas.

De todas las definiciones de penitencia me quedaré con esta:3. f. Virtud que consiste en el dolor de haber pecado y el propósito de no pecar más”. Hemos sido niños malos, muy malos, y no basta con la silla de pensar, no, el pecado no era venial, era mortal, y hay que pasar por el trance del dolor para expiar, cilicio y tentetieso, y si la posesión diabólica hubiera alcanzado hasta los poros de tu alma, expiarás con la muerte por haberte dejado tentar.

Y la serpiente mudará de piel y quizá de apariencia, mas es su condición, no pretenderemos que el ángel caído alce el vuelo y el Supremo le acoja en sus brazos. Si además de vehementes pecaremos de ignorantes.

¿No escucháis retumbar vuestras cabezas? Cierro los ojos y aparece el jorobado benedictino Salvatore (vea o léase “El nombre de la rosa”), con su embalaje de mugre y atemorizante aspecto, “penitenciagite”. Mas un detalle nimio, pese a su aparente condición de monje que le presupone el bien, acabará alimentando las llamas purificantes de la mano del inquisidor Bernardo Gui, homo homini…

Simplificaré con una figura imaginativa. El sistema financiero (un sistema es un ente ¿inmaterial?) abrió una ventana y nos invitó a tirarnos, algunos verían el peligro pero otros no, algunos no lo verían por avaricia mas otros por ignorancia, por confianza o por lo que fuere. Pienso entonces, si la serpiente abrió la ventana y nos dio la manzana, a quienes nos otorgamos por gobernantes quizás no les pudiéramos exigir la habilidad de haber cerrado los postigos antes de que nadie cayera pero si no los cerraron cuando el suicidio era masivo habrá sido ¿por ignorancia? ¿por complicidad? Si votamos a ignorantes esto es una tontocracia ¿y si a complices? ¿no eran de los nuestros? ¿eran hijos de serpiente, brujitos de Gulubú? ¿o mudaron la piel al acariciar sus posaderas el terciopelo de la poltrona?

Y a ti anónimo que has optado por la solución final, entiendo que la angustia ya cegara tu lamento.

“He buscado en los desiertos de la tierra del dolor y no he hallado más respuesta que espejismos de ilusión, he hablado con las montañas de la desesperación y su respuesta era solo el eco sordo de mi voz. A veces llega un momento en que te haces viejo de repente, sin arrugas en la frente pero con ganas de morir, paseando por las calles todo tiene igual color, siento que algo echo en falta no sé si será el amor” (Celtas Cortos: La senda del tiempo)

Luis Cardo

lunes, 22 de octubre de 2012

La vaca de Gulubú



Ayer domingo hubo elecciones a parlamentos regionales, ya perdón, es anacrónico, ahora las regiones se llaman… bueno ya hago bastante con actualizarme en tecnologías de la información, que los de mi generación vamos como un blanco entre keniatas en un “diezmil”. A mí me enseñaron que vivíamos en un país llamado España en el que Murcia y Albacete maritaban juntas y una Castilla era Vieja, tenía playas y no festeaba con León y había otra Nueva y La Rioja no existía… y sí, es posible que estuviera todo el mapa mal dibujado pero estudiábamos geografía, que al menda que suscribe le pirraba más que una chuche.

Bien, luego advinimos en democracia y nos hicimos monárquicos, o es que ya lo éramos y disimulábamos, y con gran consenso de las partes, que primero fueron muchas y a la primera purga bastantes dejaron de pillar plano y se quedaron out de la foto, sería de mucho moverse o quizás de hacerlo poco, nos otorgamos una “biblia” llamada constitución, que como libro sagrado resultaba inviolable y solo interpretable por un cónclave de sabios magistrados de intachable imparcialidad por así estar concebido su genoma.

Y a raíz de ese flacucho compendio, a dónde quedó Petete, de deberes y derechos o algún torcido renglón, se nos dio a bien iluminar el correcto establecimiento de las rayitas del mapa, no sé si hubieron llantos de alguna separación, si es así no me llegaron. Pues aunque curioso era servidor no dejaba de adolecer y entre algo de acné y hormona atendería a otros quehaceres, mas no por desmerecer que la política estuviera muy de “mode” pero es que a uno las piernas le apuntaban a “Depeche”.

Desde entonces y hasta ahora simulemos que a través de rusa y tunelada montaña hubiésemos viajado y al salir de la atracción como si fuéramos títere de un “Kubrick” hacia una orgía de sensaciones oníricas, el opaco antifaz perdiéramos y ya con ojuelo abierto presenciáramos con babas el panorama presente.

Aquí sí que Fendetestas se hubiera quedado a gusto “pero si ganan los mismos que ya ganaban entonces”, de Garaicoecheas a Urkullus, ya no es Herri que ahora es Bildu, van de Pujoles a Arturos, y con tradición galaica le hicieron lifting a Fraga, y que bien el logopeda que le aseó los discursos. Si están aún aquí los que no quieren estar y también siguen estando en las poltronas de España los que quieren que perdure a modo de todo a una como si Fuenteovejuna… y que curioso resulta que sea en el todo o la parte donde se vote aún con “casta” y gobierne el oligarca. Qué bien deben haber hecho de nos homínidos de pro, lástima que me pilló en túnel esta dulce transición.

Y en estas va y por casual, de criar a tierna infante, que, palabrita “niñojesús”, sin hacer relación miajita de pensamiento y oído, un in crescendo apodera en notas de caramelo mi devaneo en el tiempo…

“la vaca de Gulubú no podía decir ni mu, el brujito la embrujó y la vaca se enmudeció”…

Los chicos eran muy bu, burros todos en Gulubú. Se olvidaban la lección o sufrían de sarampión”.

Y esperamos aquí al doctor, mas no vemos cuatrimotor.


 

 
Luis Cardo

sábado, 20 de octubre de 2012

La de armiño

 
Dice por ahí una noble lengua, lejos de ser bífida, que la “chola” me rula como una bola de pinball de doble piso, que comienzo hablando de armiño y termino en corpiño. No sé yo por qué. Anteayer cociné cous cous (cuscús) con gambitas, brécol, sultanas, jengibre, ajitos y unas hojas de cilantro, cosecha del día. Sabrosito el plato.
 
A veces he debatido al más puro cebolleta sobre la juventud de los ochenta, do you remember? poniéndola en valor, oh my God!, frente a las ordas de androides clónicos que pululan nowadays de acullá a maracuyá. Ya lo sé, ya, no ataquéis por ahí que lo de los choques generacionales lo tengo clarinete y que de cuarenta para arriba aún te haces tú la tortilla. Porque os la hacéis aún ¿no? No me contestéis, no, no quiero saberlo, ¡merde, la congelada!, pero ¡si solo hay que batir dos o tres y pochar unas patatitas! Velo que corro, menos mal que aún hay Pacorros que se curran cocinilla para agasajar lerendas.
 
Lejos de elevar a altares en modo presunción a los de mi generación, que ¡madre mía, si os contara!, en los ochenta había que estar en la calle, si estudiasteis demasiado ¡os lo perdisteis pitagorines!, lejos, como decía, de inflar pecho legionario, si que suelo hacer mención de una cualidad que era común en la época esa boba de pavoneo que va de los quince a los….. uy! no haré mención, ya que a alguno quizás no se le hubiere acabado. ¿Os acordáis de Demis Roussos? Salió actuando años hace en TV con un conejo atado a su oronda tobillera, ¿vendrá de ahí lo de que “te enrollas más que la pata de un conejo”? no debe, ¿y la pipa de un indio, por qué se enrolla? Algunos interrogantes de la infancia me siguen persiguiendo.
 
¿Cuál era tal cualidad? La diferencia. Ya fueras mod, rocker o pijo, te diera por  el new age o la gótica presencia (si, si, algunos piensan que es invento del milenio), no había mayor placer que hacerte tu propio disfraz y ser más original que el tupé del compañero.
 
Pero es que todo ha cambiado, si no es que me queje de ello, ni para bien, ni normal, ni mejor, peor ni bueno, solo que uno añora el tiempo en que pese a haber recetas, no se quería evitar ponerle al guiso tu sello. Y digo yo, me pregunto, hijos míos, corazones, por que queréis ser iguales a vuestro vecino del sexto, si hasta queréis imitar como le huele el aliento.
 
Moda es el uso o costumbre que está en boga algún tiempo, y tendencia  inclinación hacia el caudal más común. Alguien cercano suele insistir, no solo habla de armiños, en que la vida de vos, adolescentes de pro, hijos nuestros, “tecnológicopastantes” desde el tiempo de la teta, no tendrá nada que ver con la de los precedentes. Y dando por cierto esto y por asumido aquello, sin ánimo de lección quisiera dejar en muestra un sencillito botón.
 
Haced repaso exhaustivo, en la “pedia” que mas plazca, no sé si mejor la “wiki” o ya la vetusta “enciclo”, de aquellos que en todo tiempo triunfaron o merecieron ser centro del homenaje, ya que corren estos tiempos de pasión por sacar pecho. Podréis observar que en casos, ciento por ciento me atrevo, se llegó a la trascendencia a gayola, por el genio, por auténtico, siendo solo original si das carácter de nuevo. Lo imitado siempre es copia, y las copias, copias son, siempre se citará al modelo.
 
Da igual que el caudal de un rio sea escaso o abundante, don´t be water my friends, qué aburrimiento.
 
Me dio por no añadir de la receta los brotes, las pasas, se me ocurrieron.

Luis Cardo

jueves, 18 de octubre de 2012

La dulce Irma



Andaba hoy en mi frasco de quehaceres no vocacionales, esos que habitualmente nos sirvieran tiempo ha para llenar el buche cuando fluía el parné, y a los que hoy día debiéramos aplicar por constante el principio de incertidumbre. Contaba Heisenberg, “me caso en Soria” estos alemanes que relistos ¿será por los bratwurst o por el spundekäse? que cuanta mayor certeza se busca en determinar la posición de una partícula, menos se conoce su velocidad, así en pastilla.
 
Que me decís. A ver. Yo de física ni papa pero aficionado a practicar el verso libre y devoto de metáforas hago súbita traslación al tiempo real, mas primero al recordado. Allá por los ochenta mi querido y admirado docto profesor de nuestra matemática de bachilleres lo resumía sin ánimo escatológico en su famosa letanía “la mierda cuanto más se revuelve más huele” ¿se puede decir mierda? Gracias Cela por licenciarnos.
 
Ya en el timing del tiempo que vivimos retomemos en vulgo versionado la física y sus lecciones. Si empeñas todo tu esfuerzo en darle vueltas al coco sobre dónde estás ni una miaja vas a saber las posibilidades de tu movimiento. Vivimos en una dinámica venenosa, en un pozo de culebras de agua estancada dando con el palito vueltas y vueltas a la macroñorda emplastada que se nos cayó del cielo.
 
Ya ni rozamos el absurdo, nos lo llevamos por delante en plan Jackass, sin contemplación cristiana ni pagana. La prima de los “h” (que uno no es tan “celoso” ni alcarriano) ya no cotiza por telediarios, no, no, ya no. Conexión en directo a la hora en que despereza y seguimiento en intervalos de cinco minutos, ya si eso el mes que viene la seguimos cada tres y recortamos margen rellenando hueco. 
 
Y nos echamos a la calle, digo echamos por corporación étnica, a gritar “somos unos desgraciados, ¡ote ote, ote, agraciado el que no bote!” Psss, no se os ocurra comentar alegría en tertulia cigarrera porque la pólvora corre y ya eres enemigo, lo sentirás con taladro que te echan de trinchera. Por favor, leamos más a Heisenberg y menos al de Marinaleda.
 
Será porque uno no fuma o será por mi empacho de cables en la mollera, pero en eso andaba meditando cuando apareció Néstor por la calleja, con su porte de gendarme y el airecillo de yerno “muymejorfavorito”. Supongo que siendo Francia de civilizada tradición, nuestro amable uniformado ganaría la plaza ya por aquel entonces con mérito opositor. Por sus quehaceres cotidianos, redada aquí y allá, butrón le hace a la valla desde la ley al amor. En “Irma la Dulce” (Billy Wilder, 1963), con la maestría que solo Lubitsch hubiera mejorado (pareciere ya filogermánico, reflautas), mister Wilder nos da batuta de lo irreal que resulta la aplicación del principio.
 
Néstor pierde su empleo y ya no será gendarme mas presa no es del momento en que advino en desgraciado y aunque fuera por amor a su dulce meretriz no detuvo el movimiento hacia el otrora suburbio de porrazo y tentetieso y al furgón de carcelero. 
 
¿Por qué tanta vuelta, revuelta y postvuelta a la posición de la materia? si nos pincháis ¿no sangramos? si nos hacéis cosquillas ¿no reímos? No miremos donde estamos, atended al movimiento.

Luis Cardo

miércoles, 17 de octubre de 2012

La corte de Lara



Anda más que indignado mi amigo Bernardo, tesoro, ávido lector, con la resolución del premio Planeta. Y debe andar así porque creo que de buena fe pensaría que el Planeta es un premio literario y no una exitosa campaña de marketing para el lanzamiento de un producto cultural. No, no, Bernardo es muy inteligente, será por otra cosa.

Bien conocido es el tufillo que aromatiza la resolución del premio ¿premio?, cómo nos venden par de horas antes quinielas sobre fulano y mengano, casi siempre de catorce. Todo bien medido y calculado, enlace mediático televisivo obligado, los presentes en la gala, politiquillos de turno y oficio, y esa lúdica sonrisa de anteriores agraciados por el suculento pastizal con que remunera ahora el hijo del sevillano primer Marqués del Pedroso de Lara.

He aquí que el actual generoso remunerador de los plumas y plumillas, que de todo hay en la viña, segundo Pedroso Marqués por sucesión adquirida, pareciera de otro tiempo viendo la corte creciente de agradecidos premiados, ¡loor al Marqués generoso que por gracia del mercado bien hizo de nos escritores agraciados! Ya sé Fernando (Sánchez Dragó) que hay un tajo p’al Estado, quejoso, de modo que un poco así resultamos nos también premiados ¿resultamos? Quizás sea por eso, mas seguro merecido, que a ti te tocó la suerte de ser premiado dos años.

Ya entiendo, ya, no es sobre el status quo de este premio ¿premio? referido donde basar lo que indigna con razón al buen amigo, sino el descaro respecto al evidente operandi de la resolución del presente año ¿solo de este? El quid es de sencillo extremado, si a un jurado eminente, licenciado en alta lectura, se presentara manuscrito con un alias por autor, tal que “María Antonieta sin peineta” y mira por donde se narrara novelada con sumo interés y valor literario las aventuras de un tal Holmes, de nombre Sherlock, casualmente con tal Watson por amigo, con licencia de doctor ¿sería de mucho imaginar que quizás alguno, aunque uno fuera, de los miembros del jurado, no pensara como cierto que se tratara de “Arturo” el que travistiera el nombre por la empolvada madame?.

Si resulta que el autor del presente año premiado, ni una duda de su mérito, válgame Dios e Hildegarda, presenta por ver si la de laurel cayera, séptima de su saga, entrega de correrías de Bevilacqua y Chamorro ¿no será de preguntarse, pasmado tal cual un mimo, si a nadie se le ocurrió que fuera de Silva, Lorenzo, el manuscrito firmado? ¡Qué mal pensados! ¡Qué retorcidos!

La ofensa no está en el tufo de embalar con envoltorio de meritorio galardón a una sencilla herramienta de mercadotecnia fina, ya puesto que corren tiempos de sistemas de descanso y de láminas de agua donde en otros nos vendieran un colchón o una piscina. El caso es que cuando a la pícara virtud del buen vendedor no se une disimulo y se deja escuchar maullido cuando nos vende una liebre ¿no pensará el comerciante que Abundio somos todos y sin cebo anzuelos picamos?

Señor Lara, gran mecenas de las letras y otras suertes, échele un par de “nasos” y para el año que viene, como deseo, aun si uvas de por medio, por temprano, a ver si tuviera a bien propiciar, mediante docto jurado, que conquistara el planeta algún talentoso plebeyo, y que pudiera tembloroso subir a su altar loado y rodeado de corte, obnubilado quedar por ser paria en el Olimpo. Pregunte si acaso, pues, a ver si fuera negocio, a su seguro sabio departamento de marketing, si no fuera gran idea para cuota de mercado.

Luis Cardo

martes, 16 de octubre de 2012

La de Bingen

 
¿De qué color es la nada? Uy, comienzo a modo de anuncio de femenina intimidad. No le deis vueltas, si la nada es incolora, insípida e inmaterial, está claro. O quizás no, porque si la materia existe y también la antimateria… y si el blanco no es un color, pero al girar un círculo con la gama del arco iris, blanco lo veis todo, resulta que el totum revolutum de colores no es un color mas siempre será mejor verlo todo blanco que negro, entonces ¿por qué cuando los problemas se ponen chulitos lo vemos todo negro?, ah! Porque no son de colores. 
 
Bien, ya hemos concluido algo, los problemas no son de colores aunque “marrón” se apelliden.
 
¿Os gustan los antónimos? No lucen tanto como sinónimos, que tienen mejor prensa, pero tienen sus encantos ¿y las casualidades? ¿Y si hacemos revolutum de lo casual y lo opuesto?, juguemos, juguemos al “casual trivial antonym”.
 
¡Prime! Yo tengo uno. Fijaos bien que casual que seas ministro del ramo y en tu semana grande de mentar lo de españolizar al rebelde va y te toque comer gambas con el díscolo escapista.
 
¡Segun! Otro, otro. Menuda casualidad que todos los de quinientos que se nos habían colado por el roto del bolsillo los tenía en una nave poligonera el “rey del bazar de todo a euro”. Y mira que somos brutos, ir al bazar con “binladens”.
 
¡Tercer! Un momento, un momento, que sé que os estáis preguntando qué pinta un actor porno blanqueando capitales ¿ya? mejor, así seguimos sin rombos.
 
Y no por dejar el antónimo colgado en el tintero trasciendo a la antonomasia en su acepción excelente y con reverencia haré mención a mi ahora admirada Hildegarda, antónima en profesión y en vida del blanqueador de dineros.
 
El 7 de Octubre de 2012 el Papa ha proclamado oficialmente a Hildegarda de Bingen "Doctor de la Iglesia", título que dentro de la ídem y con carácter universal sólo se ha aplicado a 35 cristianos, tres mujeres antes que a “Gilda”. El título se otorga por erudición y eminente magisterio. Lego que es uno en lides de organigrama apostólico mas ya sabréis que de impenitente curiosidad, allá que busco respuestas sobre la docta alemana, abducido, reconozco, por la musicalidad del nombre mas también por la cualidad del nombramiento de fémina en entidad no por paridades conocida.
 
Y no es por desmerecer el magisterio de la Teresa de España y la Teresa francesa, ni de la docta de Siena, pero la atención me llama que por reseña curricular se destaque de ambas tres su humilde condición de terciaria dominica y carmelitas descalzas, mas de la docta de Bingen que además de mística, profetisa y abadesa, todo cualidad cristiana, fuere también escritora, médica y compusiera ¿tendrá que ver algo acaso su condición de germana?
 
Vítores a la de Bingen por su erudición temprana, no por adquirirla joven sino por el siglo en que le tocó su tiempo y circunstancia.
 
Y señores alemanes, sigan ustedes tan aplicados que a nosotros el buen tiempo nos tiene algo ocupados y quizás la virtud erudita nos impidiera ver el sol, nuestro sol mediterráneo.
 
Luis Cardo

lunes, 15 de octubre de 2012

La agnóstica cuestión



Pues porque se me cruzó un pensamiento a modo de “deja vu”, simplemente. Tenía yo ya mi temita en la cabeza después de haber estado cicleteando entre arrozales, fotografiando campos segados, brillitos de sol en los flujos acuosos que reinundaban la tierra, haciéndola plata sobre verde y oro de espiga segada. Y como siempre que hago fotos en los arrozales añoro un remate verde mar al fondo en vez de ese antiestético sky-line de apartamentos diseñados por arquitectos sin alma y promotores sin decoro, pues ahí neuronita de esteta pedía paso para marcarse un “reivindi” del buen gusto. 

Pero no. A mi amigo Migue se le ocurrió mandarme un “guassap” ¿whatsup, guachap, whatsapp, kétchup? ¿Por qué no le llamamos “quepacha”? diciendo que tras volver de viaje ahora leía mi post del día. Y claro, de más rápida respuesta que la bala del llanero solitario (rancio el tipo) allá voy y contesto que en domingo yo descanso como Dios.

Y como la sinapsis de mi encefálica es así de puñetera, se me agarra una autopista con tráfico neuronal y se me llena la meninge de pensamientos elevados. Bueno más que elevados que no pueden elevar y que por hacerlos post seguro que me meto en un jardín de Vietnam. El caso es que va y me atasco y no sé si por bienestar dominguero y por andar por la parra en vez de avanzar pensando va y no paso del concepto. 

Os pierdo, lectores, fijo que hoy os pierdo.

El agnosticismo declara inaccesible al entendimiento humano todo conocimiento de lo divino y de lo que trasciende la experiencia. Seguidme y veréis como llegamos al final de una cuestión. Simplificando, el creyente cree en Dios, el ateo niega su existencia y el agnóstico se enfanga al no entender, o sea que no es que no quiera creer pero tampoco niega sino que hay un algo que no cabe en su cabeza y si no alcanza a entender por su experiencia en la inopia se queda.

Ah, rediez! Eureka, pues ya la tengo, alquimistas a mí, la piedra filosofal del porqué de la cuestión que a menudo nos ocupa sobre quien pretende gobernar el destino de nuestra “noeconomía”, que digo no por maltrecha, que viene de mala y estrecha.

Cuando veo esas reuniones de enchaquetados, ministros de economía, efeemeis, geochos, geveintes, comisionados europeos, bancomundiales, etc. hago ejercicio de imaginar cómo serán sus conversaciones encaminadas a hacernos volar hacia el infinito y mas allá. Pues lo acabo de entender, deben ser algo así como “a mí no me cabe”, “ni a mí tampoco”, “yo ni lo entiendo”, “yo no tengo experiencia en aquesta tesitura”, y a base de no entender tocan la solfa “ad libitum” creyéndose virtuosos.

Pues de tanto tocar y tocar sin conocer el solfeo y sin que les quepa el concepto de que se muere el sistema del que maman su sustento, aquí a los del llano se nos acaba la fe y dejamos de creer.

Aflójense la corbata y arremánguense el camal, que de tanto cobrar dietas mientras estamos a dieta, a ver si una vez sin fe se nos revienta la vena.

Para un poco de relax por si hubiere sido espeso, os regalo este presente

Luis Cardo

sábado, 13 de octubre de 2012

La paradoja sofócrata



Los hay que buscan setas, mañana será buen día tras la lluvia de hoy, otros espárragos, caracoles, fósiles o metales. Recuerdo, por cierto, este pasado verano a un individuo en la playa con un detector al caer la tarde ¿se puede ser más ridículo, que buscaba, relojes?

Yo busco sabios.

Observad bien, he dejado la frase ahí sueltecita, breve parrafada, que luzca bien. Leedla por favor. Otra vez. Bien, a ver si explico bien la cuestión, tengo un problema de método. Para buscar setas o sencillas analogías basta salir con quien sabe y si eres espabilado te empapas rápido. Para cuestiones complejas puedes estudiar y adquirir técnicas, arqueologías y símiles. Pero ¿qué método usarías para buscar sabios?

Como ya sabéis acostumbro a partir de la definición de las cosas, así sabio es aquel que posee un grado más alto de conocimientos, aquel que goza de entendimiento, inteligencia, razón natural. Supongo que alimenté en mi infancia esta necesidad de encontrar, pues siempre fui pasto de dudas y me alimenté de interrogantes. Mi radar de óculo infante siempre estaba alerta (no busquéis óculo, es inventada). Desde entonces y hasta hoy, que ya ha llovido y por eso hay setas.

El caso es que con el tiempo, entre listos y listillos, encontré a algunos que mucho sabían o de quien mucho aprender, pero jamás un compendio de saber en alto grado como para agarrarme a sus pechos y amamantar hasta caer doblado de etílico conocimiento. Y os contaré un secretillo: lo bueno de buscar es lo que aprendes buscando.

Admitimos democracia como animal de compañía. Inevitable. La democracia es el antídoto de las tiranías y para tiranos, colores. Pero claro, la democracia supone dar el poder de gobernar a los elegidos y ¿quién no ha elegido, monta y cabe, y se ha arrepentido? O lo que es lo mismo, la probabilidad de cagarla eligiendo es de relleno de tesis. Elegir no es acertar y ni por ser elegido adquieres superpoderes, ni te hace más listo o más hábil. El sistema no garantiza que sean los mejores los que a la urna se sometan. Y además está lo otro, sí, el principio, explícaselo Peter, lo de que las personas que realizan bien su trabajo son promocionadas a puestos de mayor responsabilidad, hasta que alcanzan su nivel de incompetencia, vamos que la nata sube y sube hasta cortarse.

Aquí llegados y pulpo aceptado, a ver Platón si me explicas el nimio problemilla de tu sofocracia, o gobierno de los sabios, si dices que en tu sistema solo podrán gobernar aquellos que tuviesen el saber. Nos dividiríamos en clases y la de oro, compuesta por filósofos y grandes sabios, serían los únicos capaces de gobernar. Para empezar y sin menosprecio, que nadie me tilde mal, ¿los filósofos del plan viejo o los del Bolonia?

Centrados ya solo en sabios, sería gobierno ideal ya que en la sabiduría no cabrían corruptelas y se presume bondad y sentir de la justicia, pero querido Platón, si convencido me tienes de lo que mejor sería para gobernar los pueblos dime chiquitín, querido mío preclaro ¿quién y cómo examina a aquel que todo lo sepa en un mundo como el nuestro donde todo es mercancía?. Y si debieran los sabios ser electos, a modo de democracia, como es posible que el vulgo supiera dónde está ese gran conocimiento.

El hombre gobierna al hombre y de ahí su desgobierno (esta es mía, con un café os la comento).

Luis Cardo

viernes, 12 de octubre de 2012

La personalité



Dice Sgalambro en boca de Battiato: “Il faut abandonner la personalitè pour retrouver votre “je”, changer dame, cheval et chevalier, changer d’habit, baton et penseé”. Así leído hasta se entiende, ahora dile a un fransuá que te lo lea y ni papa. 
 
“Es necesario abandonar la personalidad para encontrar tu "yo", cambiando a la reina, caballo y caballero, cambiando de hábito, vestido y pensamiento”. 
 
Comentaba hace unos días sobre el símil bélico de la crisis que nos toca, que vaya si será tocona la condenada. Tras estos años de desconcierto en los que si tu nave está encallada y no hundida ya eres afortunado, me empieza a preocupar la factura psicológica que están pagando muchos.
 
Elisabeth Kübler Ross definió en su libro “Sobre la muerte y los moribundos” las etapas del duelo como negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Recordareis la magistral performance narrativa de estas etapas con el protagonista de “All that jazz” (Bob Fosse, 1979).
 
Primera: Negación. No estamos en crisis, superado. Segunda: Ira. Nos defecamos en todo, no superado, in crescendo. Tercera: Negociación. A ver qué muebles salvamos, algunos se habrán salvado pero el tufillo a leña pulimentada no cesa y ya se nos empalaga el paladar como cuando ponemos gasolina, ¡que viva el autoservicio!
 
Cuarta y quinta: Depresión y aceptación. Aquí me estoy preocupando. Tras negar y ser consciente, la ira puede dormir si no nos los tocan mucho, negociar es poner pilas e intentar hacer tapón en tanta vía de agua, pero si caes en el pozo la seda pesa un quintal y los muros alcanzan el cielo. Y este abatimiento podría ser transitorio pero también permanente. Mas si hacemos caso a Elisabeth, no aceptaremos si no superamos.
 
No sé hablaros de soluciones, cuecen habas a siniestra, mas quisiera que penséis y hagáis pensar a quien lo requiera en el sentido de las palabras de Sgalambro. La vida es como un tablero, blancas radiantes, negras sombrías, y si fuera necesario cambiar las piezas del frente, plantearos donde estáis y cuáles son las herramientas de que disponéis o podéis hacer alcance.
 
Cambia el caballo, la torre o el alfil, que el peón se torne en rey, cambia de herramienta, se flexible y quítate aquello de ti que ya no y vuelve a cocer un caldo que tenga un nuevo sabor.
 
Tu personalidad es un conjunto de características o cualidades, eres lo que arrastras y lo que has sido pero también puedes ser, tú te puedes construir. Gandhi nos lo enseñó con su propia vida, en ti está el poder del cambio.
 
La crisis pasará, pero también vendrán otras, solo nos queda vivir, elige pues cómo. Animo amigo, no estás sólo.

Luis Cardo