lunes, 24 de diciembre de 2012

Wito en el muro



La nausea se hace, nace, aparece o se presenta. Se había hecho sociable, no para siempre, nada nunca podía ser siempre en el universo de Wito, había evento, llegaba lúdico Baco al vientre para la danza. Si algo había esfumado durante el par previo de años era el ansia, lo que llegaba era bueno, si no llegara otro vendría. El horizonte era el día, los finales mórficos, la vida prórroga. Ni se crea, ni se esfuma, la energía fluctúa. La Navidad no le llegó, ya no, sin rebeldía ni resignado, no era motivo, ni celebraba, que pasara, como una mili, nada que aprender, nada que guardar.

El sol le esperó amanecido, cálido invierno, paseo, mercado, se rebuscaba en el ánimo, se sabía sombra de nube que emigra, de la que no descarga y ama la brisa. Y siempre está ahí, le acecha el mensaje, una constante, por eso observa, Wito no aguarda, su óculo busca y no se sacia, lo hará el día fin. De soslayo a su izquierda le esperaba, búscame difuso, me borrará el tiempo y los escapes, mi dueño no tuvo a bien respetar la condición del muro de mi sustento, parroquiano rotuliano, hazlo bien, mal no lo hagas, y así sermón ahorrarás, paradoja que algo queda, dictando mal buen consejo. Y se rompió sutil línea entre perdido y resuelto, se sonrió sin espejo y fácil le fue sentir a Wito de indagar en sus bondades, no existe la Navidad.



Luis Cardo

jueves, 20 de diciembre de 2012

Witology I



Un brindis al sol, chapeau mon ami, vestía negro mas el día era cítrico, de ácido sarcasmo y dulce sensación, si a los días bautizaran, Plácido en la pila. Paseaba con erguida perspectiva, ya no atendía pues a la senda cleoptera de los días caminados. Epidural, no había dolor en sus tránsitos y manejaba el músculo. Hizo gestión, erró en la cita, erró en el día, erró en el mes, pareciera que los calendarios hubieran sublimado. Observó a la limpiadora, al barman mandarín, carro de la compra, visita ambulatoria, libre el taxi, parada de autobús. Fijó atención al del pitillo, correa, chucho y gorra.

Pensó en rutinas ajenas y pensó en propias, se supo afortunado por vivir casi por fin en el modo de su ser, mas faltarale mecenas para despejar sus horas, anotó el fruto buscado sin el abrigo de anhelos. En otro tiempo entregose a rastreo de eruditos, y de tan lejos mirar fue modelando el encuentro, tan cercano, tan palpable. Todo pensamiento le esbozaba dulce el gesto, llegando incluso a reír como si fuera chalado. Y entonces se dio el evento tras penetrar callejuela por evitar avenidas, junto a un plátano asomó con su ropaje vetusto, las barbas no le ocultaban, la chispa le delataba, y supo de su querer de davincis hasta que su tiempo acabe. Y si a canes paseara, que un día sea por malva y otro por verde vereda.



Luis Cardo

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Wito rey del glam



Llegaba tarde, no, no llegaba, se comió los márgenes mas no era de necesidad manejarse acelerado, siempre hacía uso de saeta sin crono con precisión de alpino helvético. Atravesó las charcas anhelantes de semilla sin obviar saludo a garzas a siniestra y al alba levante. Sonrió a los ánsares sobrevivientes de sábados sin veda y atravesó la dehesa imaginándola siglo atrás surcada por tiros de carreta. Penetró sin placer la urbe de nidos de cemento buscando entre encofrados aromas de caducos y perennes, mas no atendió por la prisa al despertar de estorninos.

Se mostraba agradecido por el día regalado, tan solo por el presente que suponía en esencia, no esperando en él bondad ni rutinario mal fario. Sintiose pétalo sacudiéndose el rocío y se acomodó al adviento del ocaso de su letargo de ánimo, sonrisa ha vuelto y admite el tacto. La base es importante, pero sin la pestaña… ya sintió paseo al deambular, apuntando hacia el azul, regresando desde el gris. Hizo búsqueda en los bits como crónico en receta y, sostenido en remisoles, Wito rebuscó en su ajuar la corona soberana, no se quedó en los setenta, pero hasta que a santa acompañe, si con Bowie y con T.Rex.


Luis Cardo

martes, 18 de diciembre de 2012

Wito y el escarabajo azul


Abrió un ojo al despertar, el otro permanecía pegado, dió buen día a su migraña y permaneció unos minutos en la inercia de lo inerte, se preguntó quién, dónde y qué, ya ubicado en órbita se incorporó despacio y desganado, estiró sus contracturas, claqueteó y se puso en pie, miró a las nubes por la ventana buscando el hueco azul que no encontró ni esperaba. Café y galletas, hoy no me afeito, cuchilla vieja, caro el repuesto, sucio el desánimo. Vaqueros rotos, abrigo, gorra de invierno, guantes de cuero, bota campera aunque asfalto.
 
Bajó despacio por la escalera, no hay trote ni hay entusiasmo, salió a la calle, seis grados, giró a la izquierda, no hubo llegado a la esquina y se agachó al verlo, ventaja de cabizbajo óculo infante, entre excremento canino, lata aplastada y propaganda de Alcampo se llega andando. Había dejado de caminar como quien petrifica al sentirse observado, pareciera que hubiera girado su cuello y cruzara con Wito una mirada, primero pánico, cómplice instante. Se sonrieron, lo sé, quizás no hubo mueca, sí en Wito mas no en su amigo, y tras un guiño ambos partieron hacia su día, tan igual y tan distinto.
 



Luis Cardo

viernes, 7 de diciembre de 2012

Epitafio y sigue



Ya no, eso quedó en otro tiempo, mas tanto quedó en otro tiempo, ya sé, no sabéis que digo, tampoco lo explicaré. Reconozco ser de los que desconciertan, en el fondo la cualidad de rarito siempre ha alimentado mi narcisismo, no os rasguéis vestidura que de espejos vive el ego.
Antes de continuar será de noble advertir que de todos los posteos el que ahora aquí comienza será el de menor interés, pues en este no haré más que hablar un rato de mí, alimentando bostezos.
En algún otro retal de este blog que aquí hoy suspendo, ya comenté el porqué de haber parido este evento, que no invento, un día me desperté y los grillos de la jaula me empujaron al papel. Nada fue nunca y nada será consecuencia de un plan previo, acabé entendiendo un día que mi acción desde los tacos es como bola arrojada a ruleta de emociones, la echo y estoy al tanto del tintineo y del salto, la suerte de “subeybajas”, mas cuando aloja ya en cifra perdió todo el interés, se ganara o se perdiera ya no sustenta pasión.
Alguna perla leísteis, si no os venció aburrimiento y superasteis el titulo o párrafo introductorio, sobre el concepto que tengo de la vida que nos lleva como tránsito entre orillas, de aparecer a desaparecer, desde la nada a la nada, más atendiendo al maestro, entre la nada y la nada no es la nada lo que habita, si no todo, y así lo hecho resultará insignificante, mas habrá siempre que hacerlo. Que catástrofe tener que perder todos los días seis u ocho horas durmiendo.
Así transcurre mi vida, un caldo de espesa sustancia en la que entran y salen a modo de nabo y garreta millón y mil un condimentos. A base de ir picando me voy convirtiendo en suerte de enciclopedia en la que cada entrada no pasa de su primera línea de definición, rey del picoteo, aprendiz de mucho y en nada maestro.
No sé si era bueno o malo lo que salió de mi tecla, lo que fui pariendo a hachazos, sin plan y sin corrección, a bote pronto, puerta gayola, pasto de inquieto. Como todo lo que hago sé lo que fue para mí, al tiempo bueno que malo, igual sublime que horrible, ingenios y chaladuras, digno de elogio y cachete. Así es todo lo que hago, una gloriosa cagada o pestilente obra maestra. Pensé en ocasiones que me exijo mucho, mas en otras me dio risa por pensarlo.
Cierto fue que estuve a gusto mucho más que de costumbre durante estos dos mesecitos leyendo mi ruido cerebro, a mi me sonaba bien aun sin saber bien la cuerda, no desacompasaba el percutido y me antojaba brisa el viento.
El caso es que no llegué, tampoco lo pretendía, pero me fui percatando que no me llegaba eco, si mucho elogio mas confieso que siempre desconfié del halago por ser de defensivo instinto en repudiar al que adula. Defectitos, defectitos, taras todos cultivamos, algunos con mas orgullo y otros siempre auditando.
En fin y resumiendo, que hoy he sentido la bola reposada en su casilla y la ruleta parando, dejó de tintinear esta vez porque al impulso del que suscribe dispuesto no le llegó ni una suerte de comentado alimento y así mi ruido sonando seguirá en cualquier formato y así otro granito picando que ancha es Castilla, y no sé si seré pavo pero seguro que el nuevo caldo nunca será de gallina.
Me voy, que estoy reciclando el progreso en estanterías de colores, como la vida.
Luis Cardo
PD: y por si alguno se hubiera preguntado porque todo empezó en “la”, la respuesta era sencilla…

martes, 4 de diciembre de 2012

La exégesis apocalíptica

 
Ayer tenía clara la suerte de escupitajos que me apetecía arrojar, proyectaba el brindis de Nochevieja como homenaje al pasado pasado (no es errata) “brindo por lo vivido, brindo por lo servido, brindo por lo bailado, adiós y gracias” beber y reventar la última copa contra el asfalto, espalda al dosmiltrece, “querido año, tu comienza que yo no te recibo, ahí te pudras con nosotros”.
 
No miro cifra, dato ni postura, no veo primas ni ibors, ignoro al Nasdaq y al Ibex, al pairo los presupuestos, revalorizaciones, iprems, ipeces o medidas fiscales, ni papa sobre tendencias, brotes o previsiones, ni observancia de incentivo, políticas, planes y coyunturas. Solo observo a mi intuición, la que no siempre acierta, no siempre falla. Te irá bien o te ira mal, me irá mal o me irá bien, en hoyo hundidos o en hoyo asomados pero canutas apuntan y el fondo del pozo sigue oscuro.
 
Pensaba en el brindis de Nochevieja de 1935 en la vieja España “feliz año negro”, en la Nochevieja de 1938 en Polonia “feliz año gueto”, en la Nochevieja de 1928 en los Iuesei “feliz año crack”…
 
No esperemos al blanco equino por horizonte, ya vive en nos, es nuestro dueño, cabalgado por el jinete de la victoria “Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer.” Blanco es el capital, botines calza el jinete.
 
El rojo acompaña, “Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada.” Ya mutado en postmoderno, no viste armado ni su jinete porta necesariamente espada, vistiose de mercado y de consumo, de petrolera, de bit o antidisturbio, de cruzada y de misil, de vertido, de cohecho y de patera, de corrupción y de esclavos, de narcos y de desahucios, la guerra nos atrapó en un Matrix sin cabina.  
 
Ya habita ha tiempo en nosotros, mas nunca quisimos saber de Calcultas ni Malawis “He aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino.” Se ha mudado a vecindario de barrio medio mas no abandona suburbio. A los muros de palacio no se acerca, sabe quien monta y sabe de amo.
 
“Miré, y he aquí un caballo amarillo y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.” La pelona es nuestra esencia, no hicimos repudio a la mala muerte y así en cada Jeckill habitó un Vlad.
 
Milenaristas, apocalípticos, catastrofistas, el apocalipsis no vendrá ¿no veis donde habitamos y quien fustiga el galope?
 
Desde el ancestro al presente, desde la nada hasta el todo, desde la rueda al Apolo, hemos cabalgado ufanos con los pendones asidos por brazos armados de masiva destrucción, sí, estas sí se encuentran, mira a tu alrededor, no aprendimos a querernos ni aprendimos a cuidarnos, no aprendimos de respeto ni a caminar al costado, mil pecados capitales, no conformados en siete, sedientos nos arrastramos sin despertar de espejismos, no nos valimos de budas, ni cristos, ni de mahomas, para aprehendernos de amores ni de compartir los frutos del milagro de estar vivos. Aparecimos y fuimos deglutidos por el hombre, devorados por hermanos en cima de la cadena, depredador despiadado, caníbal por vocación, pura esencia, evolución, nunca mutamos a santos.

Mas páter no hablo de hombres de apellido nominado, sino a humanidad refiero, ya sé que es bueno el vecino y generoso el amigo.

No vendrán, no oiréis trote, no aguardéis ignorantes, ni expectantes, ni ateridos, simplemente abrid los ojos, que ciego es el paraíso donde creéis habitar. No creer en entelequias, deidades ni trascendencias es humana condición, mas perdida fe en el hombre, si hubiera reencarnación me pido ser suricato.

Y he aquí que hoy ya es hoy y me apetece hacer spinning, a ver si encuentro una oferta y puedo pagarme clase con la pelusa del revés de mi bolsillo.

Luis Cardo